Agosto 2011
En vista de la acogida y los resultados que muestran las soluciones de vivienda en PVC en países latinoamericanos, la Fundación Mario Santodomingo invitó a la empresa colombiana AZEMBLA, productora de sistemas constructivos en PVC, a participar en sus megaproyectos de interés social: “Ciudad Bicentenario”, en Cartagena, y “Villas de San Pablo” en Barranquilla, cuya meta es entregar 55.000 nuevas viviendas a familias de bajos ingresos a lo largo de 10 años.
En 2010, se inició la construcción de las primeras 30 casas de PVC, con un área de 36 metros cuadrados, al lado de las construidas con otros materiales. El número de viviendas terminadas de PVC en ambas ciudades suma ya más de un centenar. Por sus características de costo, durabilidad y confort, estas casas representan una alternativa digna para muchas familias que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad. La rapidez del proceso constructivo, la capacidad instalada de la planta de AZEMBLA y la urgencia de reducir el creciente déficit de vivienda en esas ciudades, fueron argumentos principales para que la Fundación Mario Santodomingo se interesara en las soluciones de PVC para sus proyectos. Respondiendo al interés del mercado en los países vecinos, AZEMBLA destina hoy a la exportación más de la mitad de su producción de perfiles, para proyectos como el que se desarrolla actualmente en Ciudad de Panamá, donde 1000 casas de PVC están siendo terminadas.
Un sistema innovador y costo-efectivo
El novedoso sistema constructivo utiliza paneles de PVC para edificar casas o edificios de una o hasta seis plantas. Los paneles de PVC se ensamblan, a modo de encofrados de altura variable, como formaleta estructural para fundir en su interior el concreto de los muros. Se logra así una estructura monolítica, anclada a los cimientos y con una alta capacidad portante, donde los paneles de PVC obran como acabado superficial de los muros. La estructura resultante ofrece resistencia a prueba de terremotos y huracanes y excelente aislamiento térmico y acústico.
Es fácil de instalar, favorece la posibilidad de autoconstrucción y no necesita ningún tipo de acabado, aunque se le puede adicionar. Puede usarse en forma temporal o permanente (con o sin relleno de concreto).
Ofrece soluciones económicas tanto en proyectos de alta especificación como en vivienda de interés social VIS, y es ideal para proyectos en zonas de difícil acceso o construcciones de emergencia.
El uso del PVC favorece el ahorro de energía en las viviendas, gracias a la capacidad del PVC como aislante térmico, lo que ayuda a mantener muy frescas las viviendas en regiones tropicales y, en climas fríos, a conservarlas cálidas. Esto implica menores emisiones contribuyentes al cambio climático al reducir la demanda de refrigeración o calefacción. También ayuda a reducir el consumo de recursos naturales no renovables o de renovación lenta, como la madera, así como el consumo de otros materiales en acabados, pintura y mantenimiento.
Los proyectos en cifras
El costo de una vivienda de 36 m2 en PVC es de $COP 15,932,000 (USD 8.800) incluyendo dos habitaciones, sala-comedor, cocineta y un baño, con la posibilidad de adicionar posteriormente un segundo piso.
La construcción se realiza en tan sólo dos días incluyendo acabados de calidad y todas las instalaciones sanitarias, eléctricas y otras necesarias, para habitarla de manera inmediata.
Ventajas del sistema constructivo en PVC
Casas totalmente acabadas con recubrimiento vinílico resistente a los rayos UV: garantía de color por más de 20 años.
Casas libres de hongos y humedad en sus muros
Rapidez de la construcción.
Menores costos de mantenimiento.
En regiones de clima caliente: ahorros significativos en costos de energía por uso eficiente de aires acondicionados.
Aislamiento térmico y acústico. Al ser el PVC un mal conductor térmico impide que el aire acondicionado salga fácilmente al exterior y el calor penetre al interior.
Sismoresistente
No requiere acabados
Adaptable a cualquier diseño: compatible con otros sistemas constructivos.
Construcción limpia.
Liviano y fácil de transportar
Resistencia al fuego
Resistencia química a las soluciones con base en agua más comunes: detergentes, blanqueadores, alcohol, limpiadores de tuberías, removedores de cera, gasolina, pegamento, cosméticos, entre otros.